De todos es conocido que en una boda se suceden una suma de momentos claves muy emotivos y difícilmente olvidables, pero..¿De dónde vienen esos momentos? Esto ocurre con muchos elementos de la boda, hoy vamos a seguir viendo algunos de esos ejemplos a continuación. Te invitamos a que visites nuestro artículo de “3 tradiciones de la boda en España» para ver otros claro ejemplos.

1.-El primer Brindis

Esta es unan de las tradiciones en las que los invitados de la boda son participes activamente, y es que mediante el brindis se desea a los recién casados salud, felicidad y prosperidad mediante e gesto de levantar la copa  en su honor. Es una palabra que proviene del alemán, (Ich bring dir´s), que significa yo te lo ofrezco.

Es tradición que el encargado de hacer el brindis en la boda sea el padrino, pero esto ha ido cambiando con el tiempo y hoy en día lo hace alguien especial para los novios, como un familiar o un gran amigo.

El brindis no debe ser ni muy corto ni muy largo, porque en cualquiera de los dos casos no se obtendrá el resultado esperado por parte de los invitados. Si el brindis es muy corto se cree que no se le ha dado la suficiente importancia y si por el contrario, es muy largo, resultará aburrido y muy largo para los invitados, que perderán el interés. En él se suelen dedicar unas palabras emotivas hacia los novios contando alguna anécdota graciosa o entrañable, siempre y cuando respetando las mayores intimidades de los novios, para no hacerles pasar un mal rato.

El acto de brindar se remonta a tiempos medievales, en los cuales las contiendas entre reinos estaban a la orden del día y la confianza entre los líderes de estos escaseaba. Chocaban sus copas al beber para que el líquido de ambas se mezclara y así comprobar que no habían sido envenenados por su acompañante.

A lo largo de los años su función ha ido cambiando hasta convertirse en lo que es hoy en día, es un acto versátil que nos puede ayudar en ocasiones para honrar a alguien o algo, para cerrar acuerdos, para festejar o simplemente por cordialidad entre los que lo realizan.

2.-El corte de la tarta

Tan antiguo como el propio tiempo, una tarta de boda pone el colofón final a la parte del menú de una boda. Es una tradición que se ha ido modificando con el tiempo y que poco a poco se ha ido aptando a los gustos de cada pareja. Desde la forma típica con los muñequitos en lo alto hasta mesas dulces o mini tartas individuales para cada invitado y es que, como siempre decimos, en una boda la imaginación es el límite y tienes que buscar la opción que mejor se adapte a ti.

Resulta que esta tradición la hemos heredado desde la antigua Roma, y es que estos en sus banquetes de boda ya hacían el tradicional corte de tarta. En aquel entonces la mujer era la encargada de coger la espada de su marido, con la cual se cortaba la tarta. El esposo sujetaba firmemente la mano de su esposa en la espada como símbolo de protección y justos cortaban la tarta. De ahí que en las bodas sea normal que el corte de la tarta nupcial se realice con una espada.

Actualmente puedes optar por otras opciones para el corte, si realmente decides realizarlo, como pueden ser espátulas o incluso utensilios de cocina familiares. Al final, el que decide eres tú.

3.-Los bien casados

Los bien casados son unos dulces típicos de la cultura portuguesa y brasileña, los cuales son muy comunes en las bodas. Estos se caracterizan por componerse de dos mitades unidas por dulce de leche o cualquiera crema similar y todo ello bañado por un velo de azúcar (similar a un alfajor). Precisamente por esto, esas dos mitades representaban a los novios, que se unían en armonía para crear algo perfecto y que se quedarían sellados por el amor, la complicidad y la felicidad.

Los bien casados se les daban a los invitados de la boda de forma tradicional, ya que se creía que debían regalar un bien casado a cada invitado para poder atraer la buena suerte y la felicidad al matrimonio , así mismo, todo aquel que lo comiera compartiría esa buena suerte.

Cada vez es más complicado encontrar este tipo de dulces en las bodas y sobretodo que cumplan la función más tradicional del mismo, pero eso no lo descarta como una manjar delicioso digno de estar en cualquiera de nuestras celebraciones.

Definitivamente, cada boda es un mundo y al final, sea tradición o no, lo importante es que en la boda se vea reflejada los intereses, gustos y personalidad de los novios. Que estos se sientan a gusto en el día de su boda debe ser la prioridad.